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lunes, 29 de septiembre de 2008

Tiempos (IV)



Eran tiempos en que soñábamos ser detectives,
tiempos de clubes secretos que formábamos a diario en los garajes
y en las tancas,
y chapas y contraseñas para entrar;
tiempos en que imaginábamos cómo sería el pastel de jengibre
y jurábamos que en los internados ingleses no hacía frio.
Era el tiempo de los cinco y el de los siete secretos:
tiempos de aventura en otra Isla que siempre era misteriosa,
y de un perro amigo que, invariablemente, se llamaba Scamper.

domingo, 18 de mayo de 2008

Breve encuentro

Ahora que puedo contar lo que pasó
quisiera decirte
sin equivocarme
cuanto agradezco la visita
que hiciste a mi desprotegido corazón.

Ahora que puedo decirte desde la sonrisa
que mil años pasarían y nunca, nunca
olvidaría,
sigo dándote las gracias
por venir, porvenir
gracias,
gracias.

Te cuento: Digamos que vagaba por un espacio
en el que, por no haber,
ni siquiera había agujeros negros.
Pero en el centro del Planeta
- a dos mil metros de altitud -
Otros más altos se conjuraron
para venir en mi ayuda.
Mercurio, Marte y Saturno habían decidido
darme un pequeño respiro
y Venus se encargó de buscarte
Para Mí.

Si el corazón puede ser una estrella,
se diría que estalló en tremenda tormenta.
Casi náufraga en mitad del espacio de los sentimientos,
me aferraba a la tabla de la palabra y el recuerdo.
Pero la Vida, como los Planetas, es ciencia exacta:
Tras la tempestad, siempre viene la calma
y tras tu tormenta, llegó tu calma;
Ahora, también
mi calma.

Los planetas, divertidos, han partido
- ya me dieron el respiro -
Y la tormenta, la tabla, el dolor, la sorpresa,
todo está ahí, pero
l
e
j
o
s
Ahora, ya se ha quedado conmigo el sol,
ya se aleja la tormenta
ya vuelvo a controlar el timón;
ahora, te puedo decir sin dolor
que lo que pasó,
ya pasó

jueves, 1 de mayo de 2008

Heritage



MAYO

Era por mayo.
Salió de pronto el sol y con él nosotras
del cascarón de la infancia,
aturdidas entre el despiste y las ganas.
Era por mayo, que salimos de los faros y corrimos el mundo en vespino y
autobús, andando, en auto-stop…
Era por mayo: Tocaba Vivir.

Era por mayo y ninguno de sus días tuvo suficientes horas
para llenar nuestros esquemas, nuestros planes.
Era por mayo y cada noche lo escribíamos,
pero ningún diario de tapas rojas pudo con el torbellino de vivencias,
con el desborde de las palabras, de las risas,
de los descubrimientos.

Era por mayo que ideábamos un mundo en el que los coches oficiales
eran meharis naranjas, los bares escaleras para tomar el sol
y los perros llevaban gafas.
Y era por mayo que nuestra acomodada y despreocupada vida de Residencias privadas
nos pareció compatible con la Banda Sonora de Silvio y Pablo,
o de Paco Ibáñez.
Era por mayo que nuestra casa era sólo la plataforma para La Vida
y nuestra Isla un reducto temporal,
antesala de lo Real.
Era por mayo y con nuestro mundo nos salvamos mutuamente de los peligros,
atravesando juntas el páramo de la soledad de nuestros quince años
porque en aquel mayo todo lo demás era injusto.
Era por mayo que el sol alimentaba intensas jornadas de playa
y la filosofía juvenil compensó las ausencias de clase.

Era por mayo que todo nos parecía nuevo y brillante,
como los vestidos recuperados del desván de nuestras abuelas
y los zapatos viejos de aquel museo del puerto.
Y todo parecía nuevo
porque lo era.

miércoles, 23 de abril de 2008

¡AIRINA!

¡Airina! Ven, toma una aspirina
Voy, ya voy
deprisa,
a sentarme en tu regazo,
para que me mimes
que no me encuentro bien.
Voy, ya voy
deprisa
que en tus brazos, huelo
el pasado feliz, la infancia,
mi jardín.

La terraza y los pinos, la playa
y los niños
las bicis y abarques,
merienda y
La calle.
La sal.
Las cañas de pesca
con pasta de queso viejo y pan,
el corcho que flota
¡ se hundirá!
El cubo con peces
la perra a mi lado
mi hermano que llora,
tu mano paciente
que le consuela.

¡Airina!, ¡ven a la cocina!
Voy, ya voy
deprisa,
que quiero cenar
sopas de partera y sopas de pan
no quiero acostarme,
¡queremos jugar!
Y cuando me mandes
por fin a dormir
elegiré lo que voy a soñar:

Mi casa en el mar
barquita en movimiento,
¡remad, remad!
Y ahora, apuraos,
¡qué el barco se va!
digamósle adios, agitando la mano
encendiendo hogueras
ya en Bajamar.

Y, un arbol de moras,
enormes, calientes
que manchan el suelo
la mesa y los bancos;
mi madre nos trae
las barras de pan,
el queso con uvas;
la Felicidad.

¡Airina, mi niña, que vengas ya!
Voy, que voy ya
deprisa
no voy a tardar;
tan sólo un minuto
para recordar
que yo soy Airina
que tú eres Papá.