Te echo tanto de menos
que duele.
Por eso el alma ha visitado la sala de urgencias
enmohecida de lluvia
y ausencia;
donde dicen los estos síntomas que se
proyectan en versos
que es sólo el producto
de este virus de tu
mi-sin-ti .
Pero entonces, sale el sol y,
valiente
me tomo
obediente,
la dosis de jarabe
en la cuchara azul mar
caliente
3 comentarios:
Pásate:
http://saraylaguay.blogspot.com/
Que tristeza de blog, Duquesa.
Hágame caso y vuelva a ser la que fue. La suerte juega con cartas sin marcar. Es inevitable.
Dengue.
Tiene toda la razón, querido amigo, debería cuidar este espacio que es lo más mío que tengo, en verdad. Lo intentaré
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